febrero 10, 2013
Los hábitos del niño en verano
febrero 03, 2013
Las siete claves para alcanzar la felicidad
Es importante reconocer que la felicidad es la meta de todas las metas. La mayoría cree que la felicidad es el resultado del éxito, la acumulación de riquezas, la salud o las buenas relaciones interpersonales, pero éstas son consecuencias y no su causa.
Se dice que la predisposición sólo determina el 40% de la experiencia de felicidad de una persona y que se ha estudiado que es genética, que depende de la infancia y las características conductuales de los padres.
Se dice que la predisposición sólo determina el 40% de la experiencia de felicidad de una persona y que se ha estudiado que es genética, que depende de la infancia y las características conductuales de los padres.
diciembre 19, 2012
Navidad, una fiesta para dar
La Navidad no puede pasar como una fiesta más. Cada familia debe usar su imaginación y su cariño para convertirla en única y esperada con ilusión. Aunque los hijos sean varios, los padres comprueban día a día que Dios no hace fotocopias, que cada uno es único, irreemplazable y original, querible por él mismo. Asimismo, cada Navidad puede ser una fiesta especial.
Los hitos de la preparación
Contaba un empresario que le tocó viajar a Londres en octubre pasado, que por encargo de un amigo fue a Harrods, tal vez la tienda más surtida de esa ciudad donde se puede encontrar “de todo”. Le habían pedido que comprara villancicos de Navidad, ya que en Chile son escasos. Se asombró al ver todo un piso de la multitienda, de innumerables metros cuadrados, dedicada a la Navidad. Todo un abanico de manteles, adornos, vajilla especial, etc. Como no encontraba villancicos preguntó dónde estaban. Las dependientes tampoco lo sabían. Tras mucho averiguar le dijeron que cerca de la caja. Y sólo habían dos.
Esto mismo ocurre en todas partes y, por lo mismo, este tiempo anterior a la Nochebuena, no se puede describir como lo hace el villancico más conocido: noche de paz, noche de amor. Ya no es un “tiempo de paz” ni “tiempo de amor”, sino un ajetreo vertiginoso en búsqueda de regalos, en romerías a los malls, en encuentro con los abundantes viejos pascueros acalorados de las casas comerciales. La Navidad es la fiesta por excelencia de la familia, ya que el nacimiento de Dios ocurrió en un sencillo establo, sin luces ni lujosos adornos. Cuando tenemos las prioridades bien definidas según una escala de valores también habrá un orden en los afectos: primero Dios, luego la familia y después los demás.
Cuando las fiestas pierden su significado, el corazón se desordena. Como el marido que piensa más en el regalo para su secretaria que en el que va a darle a su mujer. El ejemplo es extremo, pero ayuda a entender el concepto. Debemos recuperar este tiempo de paz, este tiempo de amor. Es un tiempo para perder la memoria de uno mismo y pensar en los demás, y para centrar la mirada en el motivo de la celebración. Es cierto que esa noche a muchos les cuesta repartirse entre la casa propia y las de los abuelos maternos y paternos. Incluso, para evitar estas elecciones difíciles, algunos patriarcas adelantan la celebración. Pero no nos quejemos, si hay que atender a todos. Pensemos en los solitarios, que son muchos, y que no tienen a dónde ir.
Hay que saber celebrar
En una familia, la Navidad debe dejar la huella indeleble de todo lo que está destinado a convertirse en una tradición que se transmitirá de generación en generación. El enfoque del sentido de la fiesta debe quedar en el recuerdo como el tiempo más amable en la vida de los niños. Si nos esmeramos para que la casa esté lo más atractiva posible cuando se recibe una visita, ellos deben saber que lo mismo se hace para acoger al Niño Jesús.
Los niños, como es natural, esperan ansiosos los regalos, pero conviene que sepan que hay muchos a los que nadie regala, y que también hay que regalar a los que no pueden dar nada a cambio. La Navidad no puede ser una fiesta egoísta: sería una falta de coherencia. Es un tiempo para que los niños también aprendan a dar, lo cual no se consigue por imposición. Son ellos mismos los que deben convencerse de que hay más alegría en dar.
La familia no sería tal si solo fuera techo común. Parte esencial es que sea “mesa común” y la mesa es siempre parte de la fiesta: las mamás son verdaderas artistas para convertirla en celebración, aunque los medios no sean abundantes. La Navidad no puede pasar como una fiesta más. Cada familia debe usar su imaginación y su cariño para convertirla en única, fácilmente reconocible entre las demás, y esperada con la ilusión propia de estos días entrañables.

El difícil arte arte de saber regalar
Ningún regalo podrá sustituir nunca al oído atento para escuchar con interés y simpatía al que nos quiere comunicar algo suyo; como tampoco el darse tiempo para estar y hacer compañía. Dar afecto sincero, no ser mezquino con el elogio, celebrar con objetividad lo positivo, demostrar cariño y -por qué no- admiración, son manifestaciones que no suplen el regalo material. Pero este principio no anula la validez de dar un objeto acertado a quien queremos, en las ocasiones propicias.
A Juan Sebastián Bach se le preguntó alguna vez cómo se podía tocar bien el clavecín, y su respuesta fue algo así: “Pero si es muy fácil. Es cosa de poner el dedo preciso, en la tecla precisa, con la intensidad precisa y en el momento preciso”. Claro, puede decir uno, es muy fácil para él, pero para cualquier ciudadano corriente toda una hazaña. Sin embargo, para el amor no hay imposibles. Solo quien sabe querer y está atento a la persona que quiere, puede dar en el blanco con el regalo. Y esto no se improvisa, ya que exige estar cerca de la persona y muy atenta a las preferencias y gustos que manifiesta, aunque no lo haga de forma explícita. Basta un comentario indirecto, observar que mira detenidamente algo en una vitrina, estar consciente de que le falta algo necesario aunque muchas veces lo calle, y saber que la fecha adecuada también puede ser imprevista, ya que añade el valor sorpresa y la aparente falta de justificación.
Regalos insólitos
No es difícil afirmar que muchas veces no se regala bien. Desde casos insólitos de maridos que compensan sus infidelidades con regalos lujosos; padres que sustituyen su ausencia con obsequios deslumbrantes; personas que buscan lucirse a través del regalo que dan; otros que eligen solo lo que a ellos les gusta sin consideración a la persona que lo recibe.
Desde luego, siempre es más fácil tener imaginación para dar a quien le falta que a aquél que tiene de todo; y además el que le falta suele ser más agradecido. Los pobres tienen la sabia costumbre de no abrir el regalo delante del que se lo da, ya que interpretan que se agradece más el gesto de regalar que el objeto mismo. Es un signo de elegancia.
Acertar de verdad es un arte y una satisfacción que no tiene precio. Un buen consejo: estar muy atento a quien se quiere y conservar los datos que recibe en la memoria para encontrar el momento oportuno de regalar. Sigamos la recomendación del filósofo: hay que saber qué dar, cuándo dar, cuánto dar, a quién dar y cómo dar.
Adaptado del artículo “Hagamos de la Navidad una fiesta única”, de la revista HacerFamilia Chile
¡Que todos pasen una hermosa Navidad junto a sus familias! Les dejamos una canción navideña:
diciembre 03, 2012
Como proteger a los niños del sol
- Protector solar
- Gorros, gorras, sombreros
- Gafas de sol
- Ropa adecuada
- Refrescarse
- Mantenerlos hidratados
- Evitar las horas centrales del día
noviembre 19, 2012
Peleas entre hermanos
- La necesidad de ser queridos; esto hace que los niños quieran tener la atención de los padres; en estos casos el hermano es visto como un competidor respecto al amor de sus padres y es común que imaginen que quieren más al otro, por esta razón se debe evitar ponerse de lado de uno de ellos en el momento de la peleas.
- Cuando no desean compartir: los niños comúnmente pelean por un juguete o cuando el hermano coge algo que pertenece al otro, lo que más les importa es competir y posesionarse de lo que consideran suyo.
- Cuando sienten que existen preferencias por alguno de los hermanos: si los padres brindan más atención a uno de ellos y corrigen al otro, es probable que el niño piense que hay un “preferido”, por tanto es probable que exista mayor rivalidad entre ambos.
- Algún cambio en su entorno, un conflicto en el ambiente familiar o en la escuela puede generar estrés en los niños y propiciar este tipo de conductas.
- Incentivar a que los hermanos aprendan a resolver sus conflictos por sí solos y sólo intervenir en casos extremos.
- Conversar con ellos, si es que los niños no llegan a solucionar el conflicto, hay que escucharlos para que puedan calmarse y reflexionar sobre lo sucedido, si es necesario hacer que estén separados por un momento para evitar que continúen peleando y puedan calmarse.
- No hacer comparaciones, como por ejemplo “entiende, el es más chiquito…”; esto sólo aumenta la rivalidad entre ellos y la rabia.
- Felicitarlos cuando no peleen, elogiar a ambos cuando compartan o solucionen sus conflictos, esto hará que las conductas adecuadas se repitan.
- Enseñar que pelear no es la solución, por ejemplo si la pelea es por algún objeto específico o un juguete, el niño debe darse cuenta que el pelear sólo ocasionará perderlo. En este caso la intervención de los padres es básica ya que deberán establecer las normas o consecuencias de las conductas inadecuadas de los niños.
- Enseñarles con el ejemplo, es obvio que si el niño observa peleas entre los padres, seguirá este modelo, pues creerá que es la única forma de resolver los problemas.
noviembre 02, 2012
Niños zurdos
Alguna vez se pensó que ser zurdo era un problema de salud y se obligaba a los niños a escribir con la mano derecha. Hoy ya sabemos que es una característica más del desarrollo. Es importante dejar que los niños utilicen la mano con que se sientan más cómodos, ya que al forzarlos a usar la mano que no les corresponde puede causar problemas relacionados con la escritura, mal rendimiento, dislexia, tartamudez y frustración, pues no siempre obtendrán los resultados que esperan.
Solo un 10% de las personas son zurdas. Algunos estudios afirman que la genética es una de las causas de la zurdera. Por ejemplo, si los dos padres son zurdos existe un 50% de probabilidades de que el hijo también lo sea. Ahora si solo unos de los padres es zurdo, esta probabilidad baja a un 10%.
¿Cuándo se puede afirmar que los niños son zurdos?
Se puede afirmar con mayor seguridad que los niños son zurdos a partir de su ingreso al colegio. Normalmente los niños son ambidiestros hasta los 3 o 4 años, por lo que hay que observar con qué mano, pie y ojo se desarrolla en actividades, como por ejemplo, patear la pelota, cepillado de dientes, escritura, recoger cosas, cortar con tijeras, peinarse, etc. A partir de su ingreso al colegio utilizarán sus manos con más frecuencia para trabajos específicos y se podrá definir si son zurdos o diestros.
¿Qué implica ser zurdo?
El hemisferio cerebral izquierdo controla el lado derecho y es el responsable de el discurso, lengua, escritura, lógica, matemáticas, ciencia; aquí está el modo de pensamiento lineal. El hemisferio cerebral derecho, controla el lado izquierdo y es el responsable del desarrollo de habilidades como la música, arte, creatividad, opinión, emociones, genio; aquí está el modo de pensamiento holístico.
Esta dominación del cerebro hace a los zurdos ser pensadores probablemente más creativos y visuales que a los diestros. Esto es apoyado por un mayor porcentaje de lo normal de zurdos en trabajos y profesiones como la música y las artes en general.
Los zurdos también son, generalmente, mejores en la percepción y el pensamiento tridimensional, generando, por ejemplo, a más arquitectos zurdos de lo normal. Los zurdos son también bastante buenos en la mayoría de los deportes de pelota por una mayor coordinación entre mano y ojo.
Los padres que comprueban que uno de sus hijos es zurdo, deben preocuparse de conseguir utensilios especiales para él, como tijeras, muebles, cuadernos, etc. Este mundo está hecho para los diestros, por lo que todo lo que se pueda hacer para hacerles la vida más fácil será beneficioso para su desarrollo y autoestima.
Que el niño sepa que el ser zurdo no es un problema. Hay que recalcarle que hay muchas personas famosas que eran zurdas como: Napoleón Bonaparte, Leonardo da Vinci, Albert Einstein, Aristóteles, el presidente estadounidense Barack Obama, Bill Gates, Julia Roberts, entre otros.
Adaptado del artículo “Niños zurdos, ¿cómo hacerles la vida más fácil?”, de www.guioteca.com





